Tarta de zanahoria

La Carrot cake ha sido mi asignatura pendiente desde hace un tiempo, pues me encanta esta tarta  de zanahoria tan especiada con ese aroma a canela que me embarga. En los restaurantes  siempre que la tienen la pido.

No suelo hacer postres para cuidar mi dieta y la de mi familia, sin embargo aprovecho cualquier invitación de amigos para llevarles algún postre o para ofrecérselo cuando vienen a casa. Ayer cenaban buenos amigos en casa y decidí hacerla siguiendo una receta que tenía guardada del encantador chef Raymond Blanc, la Carrot cake.

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Lo he conocido gracias a su programa Kew on a Plate de la BBC que hace poco se emitió en TV3 y que me pareció muy interesante, Raymond Blanc aporta una visión afrancesada a la cocina British.

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Con tan sólo 30 años abrió un hotel con un restaurante que consiguió dos estrellas Michelin, el restaurante Le Manoir aux Quat’Saisons in Great Milton, Oxfordshire.

Ha recibido distintos premios y ha sido galardonado con la Orden del imperio británico en el 2008 por su majestad la reina en reconocimiento de sus servicios promoviendo la excelencia culinaria y la importancia de la comida sana como elemento central de la vida familiar.

Desde la primera Le Petit Blanc Brasserie que abrió en el año 1996 en Oxford, ha pasado a  tener actualmente hasta 20 Brasserie Blanc a lo largo de Inglaterra que ofrecen cocina francesa y platos modernos con ingredientes estacionales y frescos. Cada Brasserie ofrece comida francesa a precios asequibles.

Volviendo a nuestra Carrot cake, él mismo explica que su receta es para hacer dos tartas por lo que decidí dividir los ingredientes en dos mitades pero con las siguientes restricciones:

  1. Los huevos los mantuve. Tres para su receta y tres para mi mitad, no quería que me quedara mazacote, la quería esponjosa.
  2. Añadí 50 g más de harina por si acaso. Y fue un acierto, quedó perfecta.
  3. Mantuve las mismas cantidades de especies. Otro acierto, incluso le añadí un poco más de canela.
  4. Substituí el mazapán por almendra molida. Quedó genial. La almendra molida o el coco rallado siempre le queda bien a los bizcochos, aportándoles sabor y aroma.
  5. Sustituí el jengibre en polvo por jengibre fresco. El jengibre en polvo lo he usado y nunca me aportó nada nuevo, además siempre tengo jengibre fresco en la nevera.
  6. Substituí las almendras o nueces que el proponía, por pistachos sin sal, dándole así un toque más árabe.

Bueno y sin más retraso aquí están los ingredientes y la receta. Muy sencilla.

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Ingredientes para molde circular de 22cm
200g Harina de trigo
100g Almendra molida (polvo de)
150g Azúcar moreno
150g Zanahorias ralladas (muy finas)
150g Aceite de Girasol
3ud Huevos talla mediana
1 sobre de Levadura en polvo

Añadir
½ Cdita. de Sal
1+ ½ Cda. de Canela
1 Cdita. Jengibre fresco rallado
1 Vaina de Vainilla
100g Ciruelas pasas

Para cubrir la tarta (Opcional)
75g Queso cremoso suave
25g Mantequilla
75g Azúcar glass
30g Pistachos sin sal
Polvos de plata

Batir  los huevos, el azúcar y las semillas de la vainilla durante 4 minutos para que aumente su volumen.

Encender el horno a 170ºC / 180ºC.

Añadir el aceite de girasol. Batir. Espolvorear la harina y la levadura pasándolos por un tamiz. Mezclar suavemente. Añadir la almendra molida y la sal. Mezclar. Y finalmente la zanahoria rallada. Volver a mezclar.

Cuando todos los ingredientes estén bien integrados añadir la ciruelas cortadas en trozos.

Cubrir el molde de mantequilla y verter dentro la mezcla. En unos 40’ estará lista. Utilizar un pincho de bambú para detectar si está cocinada por dentro, si sale húmedo todavía le falta un poco, si sale seco ya está, probarlo por varios sitios porque dependiendo del horno se cocinará de diferente manera según la situación del molde.

Otra forma de averiguarlo es introducir en el centro del bizcocho un termómetro de sonda o de pincho. Si la tª está en 80ºC indica que está perfectamente hecho.

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Se puede comer sin decoración superior, como un bizcocho, pero para que quede bonito le podemos poner distintos acabados. Entre ellos Fondant ya comprado o hecho en casa, lo que lleva su tiempo y su técnica, no es para aficionados, creedme. También se podría cubrir con chocolate, algo más asequible, aunque modificará un poco el sabor de la tarta pues el chocolate cogerá protagonismo.

Raymond Blanc propone un glaseado muy suave y blandito. Y además muy sencillo:

Mezclar todos los ingredientes y batirlos hasta que están bien integrados.

Hay que esperar a que el bizcocho esté perfectamente frio para cubrirlo. Utilizar una espátula o cuchillo largo para extenderlo bien sobre el bizcocho. Espolvorear un fruto seco a vuestra elección. Yo utilicé estos pistachos sin sal que encontré el otro día en una tienda. Le quedan muy bien.

Además le puse montoncitos de polvo de plata para darle un toque diferente y personal.

Los puedes encontrar en tiendas de repostería.

Y ya está, a mis amigos les gustó tanto que casi nos la acabamos. ¡Y sólo éramos 4!

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