Salmorejo de mango y coco

Siempre que tengo invitados a cenar en casa me atrevo con esas recetas que tengo pendientes, algunos diréis que estoy loca y que es un salto al vacío por el riesgo que entraña, sin embargo a mí me encanta, supone un reto para avanzar en mi cocina.

No había hecho el salmorejo ninguna vez aunque sí el gazpacho, se parecen bastante y las diferencias son pocas…No me atrevería a nombrarlas porque hoy en día con la libertad en la cocina y la creatividad de los chefs, nada es como antes, todos le ponemos nuestro toque especial y eliminamos o cambiamos los ingredientes que no nos gustan, aunque sí anotaría que el salmorejo es un poco más espeso, se parece más a una salsa así como el gazpacho es más una sopa fría o crema.

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Pues hete aquí que me había llamado la atención esta receta de los hermanos Torres y pensé que era una ocasión ideal para experimentar y probar nuevos sabores.

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Me encantó la cremosidad conseguida con la combinación de ingredientes en el salmorejo y el toque del mango, aunque si la tuviera que hacer otra vez, creo que podría prescindir del coco, no me aporta mucho, quizás esté acostumbrada a la leche de coco que es muy aromática y sabrosa, y esté condicionada por ese sabor… Aunque le da un toque crujiente y fresco.

Como toque personal sustituí las gambas por zamburiñas, homenajeando a mi Galicia tierra querida, ya sabes, como siempre fusionando, esta vez con Andalucía y los sabores asiáticos del mango y el coco. Aunque en las fotos veas las gambas, es una versión del primer día, pues con invitados es difícil montar el estudio de fotografía, y saqué alguna con el móvil pero no es muy buena, por eso no la muestro aquí. También te diré que en la versión de las gambas,  me aproveché de unas que ya compré cocidas y me salté el paso del confitado, que también es importante a la hora de la rapidez en la cocina según en qué momentos. Ideas, ideas, ideas…
Allá va la receta:

Ingredientes para 5 personas

Salmorejo
1 Mango
4 Tomates
½ Cebolla tierna mediana
½ diente de Ajo
Una pizca de Comino y Sal
1 Coco (la carne y el  agua)
1 rebanada de Pan blanco
2 c/s Creme Fraiçé
Agua fría
unas hojas de Menta
Zumo de Lima
Aceite de oliva

Tropezones
15 Zamburiñas
120 ml. Aceite de oliva suave
1 trozo Jengibre
1 ramita Tomillo
1 Guindilla
3 vainas de Cardamomo

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Infusionar el aceite de oliva con jengibre en trozos, una rama de tomillo, piel de lima, una guindilla y unas vaina de cardamomo chascadas. El aceite no debe superar los 80º.

Para hacer el salmorejo: al abrir el coco recuperar el agua y mojar el pan del día anterior. Reservar la carne del coco para el emplatado. Pelar el mango y reservar piezas bien cortadas, rectangulares, para el emplatado,  el resto del mango sin buena forma geométrica introducirlo en el vaso americano. Añadir  tomate troceado sin pedúnculo, medio diente ajo, media cebolla tierna, el pan remojado en agua de coco, una pizca de comino molido, la cucharada de Creme Fraiçé, hielo para que esté bien frío, sal y el aceite de oliva. Triturar unos minutos hasta que quede bien fina y emulsionada; según el tiempo de trituración y la potencia de la batidora no hará falta  pasarla por el colador.

Tropezones

Confitar las zamburiñas en un cazo con aceite a baja temperatura (máximo 80 grados) durante 2 minutos, infusionado previamente con jengibre, tomillo, cardamomo, guindilla, sal y pimienta negra.

Hacer bolitas con la carne del coco con una cuchara parisine si tenéis, sinó cortarlos muy pequeñitos. Cortar en cuadraditos el mango.

Para el emplatado, poner en el centro del plato las zamburiñas, los dados de mango que se han reservado, el coco, la ralladura de lima y unos aritos del verde de la cebolla tierna, verter el salmorejo alrededor con una jarra y terminar con un toque fresco de juliana de menta.

Lo acompañé de un buen pan, pero no era necesario, se come sencillamente bien con los tropezones.

Mis invitados dijeron sentirse como si estuvieran en un buen restaurante cuando les serví el salmorejo. Esas palabras de reconocimiento ya compensan el esfuerzo por hacer las cosas con tiempo y dedicación, que no es más que una manera de expresar mi cariño a través de la cocina…

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Notas: Tuve problemas con el coco. Al ser la primera vez que lo compraba me encontré que me habían vendido uno seco, sin agua en su interior. ¡Socorro! ¿Y ahora que hago?

Salí corriendo de casa hasta un tienda que tengo muy cerca y que soy cliente habitual, el  Ametller Origen y realmente fué mi salvación: tenían unos cocos fresquísimos cortados ya y envasados, muy buenos. Como no tenían el agua ni ningún otro sin abrir, aproveché que también vivo al lado de un Véritas y allí me fuí a comprar el agua de coco orgánica que ya había visto alguna vez. Ellos dos fueron mi salvación, en mi barrio la variedad de supermercados es enorme y me encuentro muy bien abastecida desde los últimos años cuando por fin se instalaron estas dos tiendas.

Coco fresco_Versus_Coco pasado.Web

Lo que tampoco os dije es que abrir un coco NO ES FACIL, hay que darle duro hasta romper la cáscara exterior, pero en eso consisten los retos ¿No os parece? Si todo fuera tan fácil no tendría emoción. ¡Hasta pronto amigos!

Coco abierto.Web

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